Esa mañana Adhara le miró un buen rato, era algo interesante para ella ver como este se iba relajando poco a poco a su lado, había comenzado a ver en él un cariño que antes no existía.
— Desde hace mucho rato me observas mujer — le dijo medio adormilado.
— Solo te estoy observando, duermes con la boca abierta — le contestó ella, sabía que eso le hacía gracia, siempre tenía algo que criticar en forma de risa.
— No descansais lindo, de hecho, sentí que me iba estabas lastimando las costillas — le