147: El te amo tan esperado.
Ya habían pasado dos días desde que Víctor se había marchado.
Dos días.
Dos días en los que Lucía había intentado convencerse de que la tranquilidad que sentía no era extraña.
Sin embargo, también habían sido dos días en los que, por primera vez en mucho tiempo, había pensado demasiado.
Aquella tarde se encontraba en el jardín junto a Flor.
El sol comenzaba a descender lentamente, bañando el césped con tonos dorados y anaranjados.
Por primera vez en años, Lucía podía sentarse sin sentir q