Todo se había vuelto un mar de aullidos, los hombres lobos se empujaban y se felicitaban llenos de júbilo. Casi no habían tenido bajas y los atacantes ni siquiera habían podido traspasar la costa, la ciudad y sus alrededores estaba intacta y su Rey seguía de pie.
Oliver estaba inmerso en un abrazo con sus queridos amigos, Matt, Jeremy, Alex y Jose daban vueltas junto a su rey en un abrazo colectivo. En el medio, intentando zafarse de sus amigos, Jaime se quejaba pidiéndoles prudencia, no podían