Llego corriendo al palacio lleno de felicidad, la batalla había acabado y le informaron que toda su familia estaba ilesa y a salvo.
Leia estaba sostenida de su mano intentando mantener su ritmo.
—¡Liam sigo teniendo las piernas cortas! —hablo Leia haciéndolo parar—, por el amor de dios Liam, me voy a tropezar.
Liam cargo a Leia, esta soltó una risotada. El príncipe se había transformado en su resplandeciente lobo dorado, subió a Leia a su lomo y había corrido como loco hasta el palacio dejando