—¡Esta cosa es indestructible! —Estefan lanzaba todos los rayos eléctricos que podía—. ¡Todo le rebota!
—Parece que tiene una especie de cubierta mágica que lo protege —hablo Bael—, mi lanza se detiene un momento antes de chocar con él, no es que no pueda matarlo, es que algo se lo impide.
—He decidido que odio la magia —gruño Alan—. ¡Ya estoy harto de todas estas malditas artimañas!
—Debe tener un punto débil —habló Dylan que apenas había escapado de un manotazo de aquella criatura que estaba