—¡Nosotros peleamos contra mi tío Alan! —Estefan golpeó el escritorio de Oliver—. ¡Yo lo ayude a destruir esa cosa en Corea!
Jaime suspiro al verificar una vez más lo parecidos que eran sobrino y tío al ver su afinidad por golpear inocentes escritorios.
—Una guerra no es igual a una pelea contra alguien que se estaba midiendo para no hacerles daño —hablo Oliver con tranquilidad, tantos años lidiando con Alan hacía que manejar a sus sobrinos semidemonios fuera más fácil—. Podrán ser muy poderoso