De todas maneras, habría esperado un sermón extendido sobre la importancia de tratar con honor y respeto a las mujeres y en especial si es la mate de uno mismo.
Sin embargo, no creía de quien lo recibía.
—Ya te dije que eso de secuestrar mates cualquiera lo hace, pero golpear a una mujer es algo que jamás podría aceptar —decía Alan—. Al menos que esa mujer fuera una enemiga que intentara matar...
Bael se contenía de poner los ojos en blanco. Había intentado pedirle disculpas de rodillas a Jessy