El sonido estridente de un trueno hizo que se sobresaltara, era muy común que lloviera a cántaros en Seúl, la capital coreana, sin embargo, hace mucho que no escuchaba un trueno de esa magnitud.
Se estiró como un gato mientras luchaba consigo mismo para abrir los ojos, sabía que había dormido de más ese día también, pero se recordó a sí mismo que estaba de vacaciones y que otros días del año no tenía la oportunidad de dormir hasta la hora que se le diera la gana.
El sonido de un nuevo trueno má