—¡¿Por qué no has estado contestando mis mensajes?! —le reclamó Joon separándose de su hermano—. Pensé… pensé que empezaste a odiarme como nuestros padres.
—Oh, por supuesto que no —dijo Daeho—. Solo es que… ¿No lo sabes?
—¿Saber qué? —Joon limpio sus lágrimas—. ¿Qué haces aquí por cierto?, ¿No habías terminado la universidad?
—Mira… —Daeho se dio la vuelta mirando a su jefe atendiendo en la barra—. Dame unos minutos, le voy a pedir permiso para irme temprano y vamos a conversar a un lugar más