Bastián miró a Natsuki con una sonrisa jocosa antes de darle un golpe con la katana de madera, para su mala suerte Natsuki pudo prever su movimiento. Además de esquivarlo, terminó mandándolo directamente al piso.
—Como te odio —siseo Bastian desde el piso—. Espérate que empecemos con Box.
—No seas llorón —Natsuki siguió balanceando su propia katana—. Sabes que no hay manera que me ganes en una lucha de katanas o en artes marciales.
Natsuki le dio la mano y Bastian la tomó para ayudarse a levant