151. Obsesionado con mi esposa
**
“Joder”, gemí, enterrándome hasta el fondo. Seguía tan apretada, tan mojada, apretándome como un puño de terciopelo. “Esta zorra… Dios, Sofía. Es mía. Cada centímetro. Cada roce. Cada gota de crema. Mía.”
La follé con fuerza y profundidad, mis caderas golpeando ruidosamente contra su culo, los sonidos húmedos de su coño empapado llenando la habitación. Mis testículos golpeaban su clítoris con cada embestida. Vi cómo mi polla venosa desaparecía dentro de ella una y otra vez, estirando sus bon