116. Follando a mi vecina
RILEY
He deseado acostarme con mi vecino Damien desde aquella noche del verano pasado, cuando arregló la ventana de mi habitación y lo pillé mirándome las piernas como si quisiera abrírmelas allí mismo, en la escalera.
Ya lo dije. Sin excusas bonitas, sin fingir que es solo un capricho inocente. Tengo diecinueve años y, durante más de un año, este hombre ha estado en mi cabeza sin pagar alquiler, convirtiéndome en un manojo de nervios cada vez que me mira. Tiene treinta y cinco años. Divorciado