HOSPITAL PSIQUIATRICO VALLADOLID
— ¡Vamos, vamos! —Gritó una mujer que caminaba a lado de Erika mientras la jalaba del brazo.
Erika como si hubiera sido drogada de alguna manera, todo lo que podía hacer era llorar y llorar mientras las luces de aquel hospital en mal estado aparecía como luces borrosas frente a sus ojos. Alguien muy malo había hecho una mala jugada con ella y la estaban haciendo sentir tan lejana a su cuerpo, como si este ya no le perteneciera.
— ¡Te digo que te apures, estúpida