Días y noches viviendo en el mismo lugar, donde parecía que los días nunca llegaban, donde la luz del sol nunca la calentaba, donde lo único que podía ver era oscuridad, imaginando a su hijo en sus brazos, imaginando que algún día iba a poder abrazarlo, decirle cuánto lo amaba, mostrarle cuánto había amado todo ese tiempo, incluso cuando nunca tuvo la oportunidad de tenerlo en sus brazos. Los días y las noches habían transcurrido así, Alicia a su lado, amándola como a una hija, dándole fuerzas,