Victoria.
Carla y yo teníamos la misma edad, a pesar de que cuando éramos niñas no nos llevábamos demasiado bien, ella era demasiado tímida y yo soy de las que no se callan jamás. Quizás por eso nunca fuimos amigas.
Así que... cuando su madre propuso que quedásemos un día a tomar algo, no estaba muy convencida, pero debo admitir que lo estaba pasando mejor de lo que esperaba.
Hacía mucho tiempo que no salía a bailar, olvidarme de los problemas, saltar y cantar, reír durante horas, emborracharme