Jasper.
Me follaba a María, una cubana con una boca que solía hacer maravillas, mi preferida de todo aquel burdel, le daba lo suyo, lo que todas querían de mí, en la habitación, con ella a cuatro patas, reventándola por dentro, dándole tan duro que parecía irreal.
Me miré en el espejo mientras lo hacía, me ponía aún más duro verme de aquella forma dominante, completamente desnudo, lleno de tatuajes, mientras los sonidos ahogados de esa puta llenaban mis oídos.
El teléfono comenzó a sonar en alg