Zucka soltó una sonrisa amarga y comenzó a contarles a Fane y a su compañero todo lo que había sucedido antes, sin omitir ningún detalle.
Al escuchar la explicación de Zucka, la expresión de Fane se relajó un poco. Por las palabras de Zucka, parecía que no estaba mintiendo. Si todo lo que decía era cierto, Fane podría perdonarlo.
Mientras pensaba qué hacer, de repente, vio a cuatro esclavos demoníacos, dos con armaduras verdes y dos con armaduras rojas, acercándose con rapidez en su dirección.