—Si lo piensas bien, esto ya es una oportunidad para nosotros. Si no tuviéramos esta oportunidad, el plan sería mucho más difícil de llevar a cabo. Tendríamos que lidiar con más problemas y tal vez perderíamos muchos más hombres. Mejor sacar estos cristales espirituales y evitar todos esos problemas.
Quiriaco, con cara de resignación, suspiró de nuevo. Aunque Balduino no lo dijera, él ya lo sabía, tener esa oportunidad única ya era un regalo generoso. Pero aún así sentía que el precio era demasi