Fane levantó la vista y observó el majestuoso Palacio de las Mil Muertes que se erguía frente a él. La construcción era imponente y ocupaba un área considerable, con una enorme plaza llena de gente frente al edificio.
Cándido tosió de manera suave, lanzando una mirada nerviosa hacia Fane. Temía sinceramente que ese último guardara rencor por la actitud de duda y cobardía de él en los momentos anteriores.
Si ese fuera el caso, sería un desastre para Cándido, pero también pensaba que su indecisió