Fane exhaló un suspiro, guardó su espada larga y, de repente, dijo:
—Tengo una petición. Si la aceptas, al final les daré a ustedes dos una opción...
Esas palabras fueron bastante ambiguas. No solo Reinaldo y su compañero no entendieron lo que decía, sino que los guerreros en las gradas también estaban confundidos. ¿Qué quería decir ese tipo? ¿Qué plan raro estaba tramando ahora?
A Fane no le importaba si los demás lo entendían o no. Lo único que necesitaba era asegurarse de que su plan se llev