Muchos no pudieron evitar suspirar al ver lo que estaba haciendo Fane. Decían que no solo estaba loco, sino que además derrochaba recursos de manera absurda. Para ellos, era un desperdicio imperdonable. Si esos lingotes de oro morado hubieran caído en sus manos, ¡jamás los habrían usado así!
Dominic observaba a Fane con una mirada analítica. Cada vez estaba más convencido de que ese tipo no era alguien común y corriente. Un guerrero normal jamás podría sacar tantas cristales espirituales como si