Muchos decidieron dejar de intentarlo, pero todavía había quienes pensaban que —un pequeño beneficio también es ganancia—, así que aprovecharon la oportunidad. Sin embargo, la efervescencia en la zona de apuestas no duró mucho tiempo. Pronto, todas las apuestas quedaron cerradas y la batalla comenzó de forma oficial.
En ese momento, sobre la plataforma de combate, Dominic estaba de pie con la espalda erguida. Daba la espalda al público, pero, aunque nadie podía ver su rostro, su confianza en sí