Esa era la manera más segura. Fane sabía que Léster era incontrolable; ya conocía bien su carácter. Si llegaba a tener la oportunidad, Léster definitivamente contaría todo con lujo de detalles. Eso llamaría la atención de todos.
Fane no le temía a las consecuencias, pero tampoco quería problemas innecesarios, así que era más seguro que ese joven se quedara con él.
Cándido abrió los ojos de par en par y, con un tono algo ronco, le dijo:
—¡Fane! Si una persona puede acompañarte, dos también pued