—Escuchen bien, los dos. No importa cuánta ira sientan, deben controlarla. Desde ahora, no deben decir ni una palabra, y deben sentarse a meditar conmigo. Vamos a mover nuestra energía interna a través de nuestros canales y meridianos, y revisar si hay algún problema en nuestros cuerpos.
Ambos asintieron al mismo tiempo, dándose cuenta de la gravedad de la situación. Continuar bajo el control de la formación de Fuego podría llevarlos a la destrucción total, lo que realmente significaría la pérdi