Sin embargo, esa sensación de conflicto interno no duró mucho. Justo después de que Fane dio un paso adelante, se activó el campo de asesinos. Un destello dorado apareció de repente entre la niebla púrpura, transformándose en una suave corriente que comenzó a girar con rapidez alrededor de los tres.
Al instante, los tres desenvainaron sus armas. A diferencia de sus dos compañeros, que estaban tensos, Fane se mostró muy tranquilo, con un toque de curiosidad en sus ojos, deseoso de presenciar el v