Fane soltó una leve risa mientras recordaba la expresión de insatisfacción en el rostro de Helmut en sus últimos momentos.
Fane había decidido dejarle vivir un poco más por dos razones: primero, para que Helmut entendiera que debía asumir las consecuencias de sus propios actos; segundo, para obtener de él la respuesta que tanto ansiaba.
Antes de eso, los dos hombres que Fane había asesinado no soltaron una palabra. Incluso aprovecharon un momento de distracción para golpearse la cabeza y acabar