Canuto miró hacia atrás, observando a sus compañeros, y les dijo:
—¡Basta ya! Discutir con este joven no nos llevará a ninguna parte, no tiene fin. Si está tan seguro de sí mismo, le demostraremos con nuestras habilidades lo absurda que es su confianza. Todo se resolverá en el Campo de Neblina.
Canuto ya sabía lo hábil que era ese joven con las palabras. Durante su encuentro en la plaza de Piedra Celestial, por cada cosa que decía, el joven tenía miles respuestas preparadas, y cada una lo golpea