Nunca se le habría pasado por la cabeza que ese hombre desconocido frente a él tuviera tal poder. No era de extrañar que actuaba con tanta calma y que, incluso al verlo a él, su rostro no mostrara la más mínima emoción.
La fuerte explosión había destrozado todos sus huesos, dejándolo al borde de la muerte. Aunque aún mantenía un último aliento, sabía que no le quedaba mucho tiempo.
En ese momento, escuchó un sonido crujiente cerca de su oído. Con gran esfuerzo, giró la cabeza y vio a Fane quita