Rodolfo forzó una sonrisa y rápidamente intentó congraciarse:
—Sancho, tienes razón, pero no tuvimos otra opción. Han estado matando a nuestros compañeros uno tras otro, y además, nos atacan en grupo y nos roban. Nos han acorralado, y si no luchábamos, solo nos quedaba morir a manos de ellos. No fue algo que quisiéramos hacer, fue por necesidad.
Sancho entrecerró los ojos y miró a Rodolfo de arriba abajo con desprecio:
—¿Qué quieres decir con que no había otra opción? Claramente había otras ma