Resultó que él lo había adivinado correctamente. Esos individuos desquiciados eran extremadamente despiadados, y sus métodos eran repugnantes. Fane exhaló con profundidad y sus ojos reflejaron determinación. Todas sus decisiones habían sido sabias y no tenían ningún problema. Parecía que en adelante, tendrían que librar una guerra prolongada contra esos individuos.
Si quisieran salir vivos, tendrían que hacerles pagar el precio. Solo así se verían obligados a poner fin al juego de caza antes de