Leandro, después de reírse un buen rato, le dijo con una expresión llena de sarcasmo:
—¿No creerás que vamos a creer lo que dices, verdad? Si realmente fueras un genio o un guerrero poderoso, lo notaríamos de inmediato y seríamos cautelosos, ¡pero no lo eres! ¡Solo eres un tonto que intenta aparentar frente a nosotros!
Al escuchar esas palabras, un destello de sorpresa pasó por los ojos de Fane y su curiosidad aumentó. Un pensamiento surgió en su mente: ¿Acaso esas personas habían estudiado a t