Javier frunció los labios en silencio. Ese muchacho seguía siendo obstinado. A pesar de todas las palabras despectivas que dijo antes, Javier simplemente lo consideraba un idiota. No esperaba que, después de no responderle, el muchacho se volviera aún más descarado y dijera cosas aún más desagradables.
Javier entrecerró ligeramente los ojos:
—Originalmente planeaba torturarte a ti y a Pedro juntos hasta la muerte, pero ahora he cambiado de opinión. El método que usé para torturar a Pedro fue re