Ante Fane, flotaban sesenta espadas de alma, que neutralizarían la mayor parte de la energía salvaje cuando la tormenta escarlata se abalanzara.
La acción de Fane provocó asombro entre los presentes. Un guerrero del continente Aureus no pudo evitar exclamar:
—Finalmente ha comenzado a usar técnicas de combate para resistir la tormenta escarlata. Si no lo hacía, empezaría a sospechar que la tormenta escarlata lo estaba evitando.
—Al fin y al cabo, él es humano, no un dios inmortal. Por más fue