En el continente Hestia, las expresiones de las personas no lucían bien. Muchos mostraban una mirada de confusión, incapaces de comprender lo que pasaba por la mente de Fane.
En ese momento, la inquietud comenzó a apoderarse de ellos. La lógica les decía que enfrentar a uno de ellos ya sería bastante difícil, y enfrentarse a dos no tenía posibilidad alguna de éxito.
Pero con Benedicto parado allí, no se atrevían a expresar sus dudas. Se vieron obligados a reprimir todas sus preguntas y observar