El poder dorado se disolvió instantáneamente como un cubo de hielo en agua hirviendo, absorbido y derretido al instante. En menos de un aliento, ya no pudo sostenerse y retrocedió tan rápido que ni siquiera Adrián pudo reaccionar.
Pasó medio aliento más, y el poder dorado ya no pudo resistir, siendo completamente absorbido por la energía gris oscuro. Con el último rastro de poder dorado absorbido, en el aire solo quedó la energía gris oscuro, firme e inquebrantable.
Esa escena se desplegó ante