La única razón por la que se esforzaban tanto en detenerse a él era que lo menospreciaban, creían que su fuerza era insuficiente y era considerado una carga. Al pensar en eso, Zorman se sentía frustrado. Se convirtió en discípulo de la secta de las Ocho Estrellas gracias a su identidad como alquimista, pero en momentos como estos, él era el que quedaba excluido.
El Mundo de las Maravillas se abría solo una vez cada quinientos treinta años, y la oportunidad de entrar en él era excepcionalmente va