Algunas personas lograron adivinar la respuesta, pero la mayoría quedó perpleja. Arrugaron la frente, ansiosos por conocer la verdad. A pesar de las enérgicas discusiones, no pudieron detener el curso de los acontecimientos. Después de confirmar la muerte de la bestia Mil Pluma, el administrador con la máscara de calavera, caminó con paso firme hacia la plataforma de combate.
Extendió la mano en un gesto de solicitud y dijo: —Por favor, retírate del escenario, retomaremos la limpieza de la plata