Y después de alardear, fueron desafiados por Fane, y lo peor de todo era que Fane tenía razón. Veinte personas se presentaron al examen de ingreso a la ciudad, pero solo dos pasaron perfectamente.
Los demás, ya sea por poco o por mucho, de todos modos ninguno pasó perfectamente el examen. Horacio tenía una expresión de satisfacción en su rostro, pero en un instante, su confianza se derrumbó.
Originalmente, él quería seguir hablando con sus compañeros detrás de él y darle una pulla a Fane, para q