Estas palabras entraron todas en los oídos de Fane, quien solo las percibió como ruido molesto. Decidió cerrar los ojos y descansar, sin ganas de tener ningún tipo de interacción con estas personas.
El tiempo pasó segundo a segundo, y después de media hora, finalmente llegó el turno de Fane para participar en la evaluación. De los dos que lo intentaron antes, uno tuvo éxito y otro fracasó, lo que significaba que esta evaluación de ingreso a la ciudad tendría una tasa de éxito del cincuenta por c