“Joven, yo... ¡Soy el Joven Amo de una familia aristocrática de tercera clase! ¡No puedes matarme!”. Las piernas de Dylan comenzaron a temblar por el miedo. Él quería escapar, pero sus dos piernas no cooperaban.
Fane movió su mano y la espada negra que tenía en su mano no estaba a la vista. Había desaparecido en el aire.
"No te mataré", comentó el indiferente Fane con una sonrisa tensa.
Dylan se relajó y sonrió cuando escuchó eso. “Esa es una sabia decisión, hermano mío. Siempre es mejor tene