En ese momento, Fane era como una excavadora. Los guardaespaldas lo rodeaban uno tras otro, pero caían como moscas.
Todo sucedió demasiado rápido, y los hombres caían al suelo, muertos. A algunas personas casi les estallaba el corazón en pedazos, mientras que a otras les hizo agujeros en el pecho de una manera absolutamente espantosa.
"Ese llamado Zain Yorke no tiene el poder de lucha como él afirmó con tanta audacia". Fane caminaba de una manera extrañamente relajada, con una sonrisa en su ro