Sin embargo, Fane recordaba claramente que cuando partieron de la sede de la Liga, los decanos designaron al azar a dos mayordomos para escoltarlos, y ni siquiera sabían de antemano quiénes serían estos dos mayordomos que los acompañarían en su viaje al Valle Umbra.
¿Quizás se debiera a la Piedra de Sangre Carmesí? Fane frunció el ceño, de repente sintió que su mente se nublaba. Por más que lo pensaba, no podía entenderlo. El decano Domínguez intervino en el momento adecuado y cortó los pensamie