Esta declaración dejó a Jensen y a Zoriel paralizados. Zoriel no pudo contenerse y dio un paso adelante, elevando su voz:
—¡Tú lo sabes todo!
Esta afirmación era definitiva. Si Fane no supiera nada sobre el asunto, no habría decidido quedarse repentinamente ni habría pronunciado esas palabras. Era obvio que conocía todos los detalles, lo que explicaba su serena expresión al enfrentarlos.
Fane asintió sin reservas:
—Efectivamente, lo sé.
Esta revelación dejó a Zoriel y Jensen perplejos una vez