Esta declaración sirvió como una advertencia para todos los presentes y calmó instantáneamente las burlas anteriores. En ese momento, todos recordaron que Zoriel había apostado con Fane.
Si Fane entraba en los primeros cincuenta lugares, Zoriel tendría que pagarle cinco mil cristales espirituales. En el momento de la apuesta, nadie creía en Fane y lo veían como un temerario sin sentido.
Ahora, parecía que Fane estaba demostrando su confianza en sus habilidades. Si tenía la capacidad, ¿por qué no