“¡M*ldita sea! ¿Eso es todo lo que sabes hacer?”, gritó Oliver.
Fane lo ignoró por completo y puso toda su atención en evitar todas las espadas de luz que se acercaban. Cada paso que daba le permitía dominar mejor las leyes del espacio.
Oliver apretó los dientes de rabia. Noel parpadeó, sin saber qué decir, y Brook, que estaba a su lado, tenía la boca y los ojos muy abiertos.
Después de un largo rato, Noel dijo por fin: "Fane debe haber pensado que podía depender de esta extraña habilidad,