Agarró su bastón con más fuerza y empezó a infundirle su verdadera energía. Las runas, de un extremo al otro, empezaron a brillar intensamente. Luego realizó sellos de mano con su mano derecha.
Un rugido inhumano salió de su boca mientras liberaba bolas de luz dorada, similares a las de las luciérnagas, que entonces se condensaron detrás de su espalda. En un segundo, las luces doradas tomaron la forma de un gorila con colmillos afilados. Sus ojos como bombillas brillaron intensamente sobre tod