Melody sabía claramente que, ya que era la dama sagrada del Pabellón de la Divinidad, no podía tener ningún pensamiento sobre la relación entre hombre y mujer. Así que trató de detenerse a sí misma de imaginar cosas.
Sin embargo, al ser cargada por Fane tan íntimamente, no pudo evitar que los pensamientos aparecieran en su mente ni tampoco podía pedirle a Fane que la bajara o tendrían problemas si el hombre calvo y musculoso regresaba.
Fane lo pensó y de repente recordó algo. Luego bajó a Melo