"¡Muchísimas gracias...!". Aún avergonzado por lo sucedido esa mañana, él luchó contra su timidez y se subió al lomo del caballo, sentándose detrás de Daniella.
“¿Estás seguro de que no quieres agarrarte a mí? ¡No te vayas a caer luego!”, le recordó la sonrojada Daniella.
"¡Está bien...!", respondió Fane antes de colocar sus manos alrededor de la cintura de Daniella desde atrás.
Daniella recordó algo y luego dijo: “Ah, sí. La competencia trienal de artes marciales entre las familias independi