Gib saca dirigiendo la bola directo hacia mi, por lo que no me es difícil responder y redireccionarla ganando el primer punto fácilmente, eso me hace fruncir el ceño, él ya no sonríe pero en sus ojos hay un brillo de burla. Me había regalado el punto.
Eso me molestó y mucho, no me estaba tomando en serio. Saco haciendo lo mismo que él dejándole empatar, obviamente se da cuenta de esto porque voltea a mirarme con una sonrisa de medio lado, no una típica sonrisa de diversión o burlesca como las