—Perdóneme don Massimo, tenía que salir de la casa de Luciano para atenderle.
—Sí te entiendo, te llamo porque necesito que me avises si encuentras a los fugitivos.
—Claro señor, será como ordene, en realidad, yo no he investigado por mi cuenta, ya que en este momento la familia de la chica tiene muchos ojos en todas partes.
—¿Cómo va eso?
—Según la policía que entrega informes directamente al joven Luciano, al parecer se los ha tragado la tierra, la pista se enfrió.
—Bueno,